REFLEXIÓN SOBRE LA SOLIDARIDAD.


Cierta noche, un hombre vino a nuestra casa y me dijo:   

Hay una familia con ocho niños. No han comido durante días.    Tomé algunas provisiones y fui a verlos. Cuando llegué con esa familia, vi las caras de los niños desfiguradas por el hambre. No se reflejaba ninguna aflicción ni tristeza en sus caras, sólo el profundo dolor del hambre.

Le ofrecí arroz a la madre. Ella dividió el arroz en dos y salió, llevando consigo la mitad. Cuando regreso, le pregunté:

¿A dónde fue?

Ella me dio esta simple respuesta:

¡Con mis vecinos, ellos también tienen hambre!

No me sorprendió su acción, porque la gente pobre realmente es muy generosa. Pero si estaba sorprendida de que supiera que también ellos tuvieran hambre.

Por regla general, cuando nosotros somos los que estamos sufriendo, nos enfocamos en nuestras necesidades y no tenemos tiempo para los demás. Madre Teresa de Calcuta.

 

SOLIDARIDAD.

Si nos detenemos por un momento para analizar nuestra situación actual podremos darnos cuenta que algunas de las metas que nos hemos planteado son las mismas que se han planteado otras personas a nuestro alrededor, y son posiblemente estas las metas que nos ha costado más esfuerzo alcanzar. Podemos ver entonces de forma clara que individualmente tenemos metas en común con otros y posiblemente sería más conveniente para todos unir esfuerzos con miras hacia la consecución de un fin colectivo.

Algunas veces la forma de alcanzar estas metas requiere tomar medidas indirectas primero para posteriormente poder concentrarse en la materialización de los proyectos. Estas medidas indirectas tienen que ver con la falta de disposición en general de las personas a participar en proyectos que beneficien a alguien más que a ellos mismos. En este caso la mejor manera de lograrlo es mediante el ejemplo, tomar la iniciativa entre aquellos que ya se encuentren dispuestos a cooperar entre sí, y una vez obtenidos los primeros resultados fácilmente se sentirán motivados otros a unirse para participar de los beneficios.

Es importante recordar que es necesario dejar de lado, algunas veces, intereses individuales para obtener intereses colectivos, pero al final los beneficios generalmente son mayores que los sacrificios; sobre todo si tomamos en consideración que siempre es mejor un tanto por ciento de algo que un cien por ciento de nada.

Lograr todo esto depende de poder alcanzar un nivel de unidad colectiva suficiente para poder ser capaces de establecer un propósito común. Esto requiere de una identificación de cada uno de los participantes con el proyecto por encima de sus intereses individuales y un nivel de altruismo lo suficientemente alto para poder alegrarse por los beneficios a obtener por los demás participantes. Es decir, es un proyecto de pocos para muchos y no al contrario.

Como efecto adicional, con este tipo de empresas, se logra influenciar la manera de pensar del colectivo en la zona donde se lleve a cabo, estimulando a otros a imitarlo. Esto repercute favorablemente sobre la comunidad pues más y más personas se unen para conseguir lo que individualmente no habían podido lograr y de esta manera, sin quererlo, se logra un nivel de armonía mayor al estar más personas satisfechas consigo mismas.

Tal como podemos ver es más fácil para un grupo lograr lo que a un individuo le costaba tan solo planificar. Es importante ser conscientes de la necesidad de dar para poder recibir, y este tipo de empresas son particularmente idóneas para beneficiar a tantos que también nos veamos beneficiados nosotros.

El lograr nuestras metas en la vida requiere de esfuerzos y sacrificios a lo largo de esta, y si existen otras personas con intereses en común con los nuestros y pueden emplearse medios dignos, ¿porque no unir esfuerzos para hacerlo más fácil para todos? Después de todo es bien sabido que ¡En la unión está la fuerza!

¿Qué entendemos por solidaridad?

Su concepto ha experimentado un proceso de transformación que se refleja en todos sus ámbitos. Para algunos es la reivindicación de derechos fundamentales y para otros sólo una actitud de piedad centrada en la limosna y en la asistencia. 

La solidaridad siempre implica los siguientes puntos: 

· La solidaridad es una virtud contraria al individualismo y al egoísmo. 
· Se refleja en el servicio y busca el bien común. 
· Su finalidad es intentar o solucionar las carencias espirituales o materiales de los demás. 
· Requiere discernimiento y empatía –ponerse en el lugar del otro- 




¿por qué solidaridad?



Solidaridad, porque es lo justo, porque todos vivimos en una sociedad, porque todos necesitamos de todos, porque todos estamos juntos en este barco de la civilización; porque somos seres humanos, iguales en dignidad y derechos.

Cuando dos o más personas se unen y colaboran mutuamente para conseguir un fin común, hablamos de solidaridad. 

La solidaridad es un valor de gran trascendencia para el género humano, pues gracias a ella no sólo ha alcanzado los más altos grados de civilización y desarrollo tecnológico a lo largo de su historia, sino que ha logrado sobrevivir y salir adelante luego de los más terribles desastres (guerras, pestes, incendios, terremotos, inundaciones, etc.). 

Es tan grande el poder de la solidaridad, que cuando la ponemos en práctica nos hacemos inmensamente fuertes, y podemos asumir sin temor alguno los más grandes desafíos al tiempo que resistimos con firmeza los embates de la adversidad. 

La solidaridad, cuando persigue una causa noble y justa (porque los hombres también se pueden unir para hacer daño) cambia el mundo, lo hace mejor, más habitable y más digno.


PARA SER SOLIDARIO.

Reflexionemos sobre la situación de todos aquellos menos favorecidos que nosotros, y no cerremos los ojos frente a sus problemas y necesidades. 

Si hay una causa en la que creemos y sabemos que podemos colaborar, no vacilemos en hacerlo. 


LA FALTA DE SOLIDARIDAD.

 

Denota indiferencia, egoísmo, estrechez de miras en cuanto a los seres humanos. 
El que se niega a colaborar de manera entusiasta y desinteresada con quienes lo rodean en el logro de un objetivo común, renuncia a la posibilidad de unirse a algo mucho más grande y más fuerte que él mismo, en donde puede encontrar seguridad y apoyo, pues cuenta con el respaldo de sus compañeros, lo mismo que ellos con el suyo. 

El individualismo exagerado conduce a la insensibilidad, a la ausencia de grandeza humana, y resta méritos y alegría a cualquier logro por grande que sea, pues no hay con quien compartirlo. 

Otro tanto les sucede a quienes, contando con los medios para ayudar desinteresadamente a sus semejantes (mediante oportunidades de trabajo, por ejemplo), no se conmueven en absoluto por sus penalidades, ni hacen nada en absoluto para aliviarlas.

 

OBSTÁCULOS PARA LA SOLIDARIDAD.

 

El afán de destacarse pisoteando a los demás, con el convencimiento de que el mundo está hecho de ganadores y perdedores. 

La inclinación a creer que todo lo que no nos afecta de manera directa y personal, no es de nuestra incumbencia.

 

Fuente: Google Sites, Valor de la Solidaridad.